miércoles 4 de mayo de 2011

Yo vuelo, tú vuelas...


...volemos.

Corren al coche porque se mojan.
Ladran cuándo se dan con el borde de la puerta o el pico de la mesa.
Maldicen cuándo el despertador suena.
El dolor físico les da pánico.
Liarse la manta a la cabeza y jugar, también.
Arriesgar no entra en sus vidas cuadriculadas.
Y para colmo, la rutina es un monstruo que les desmotiva.

Pero ya no.

Hay quien sale del coche para calarse hasta los huesos y helarse de frío.
Hay quien acaba riéndose de su torpeza.
Hay quien apaga el despertador y saluda al nuevo día. Uno más.
Hay quien antes de una inyección o de una depilación con esparadrapos bromea. Porque sí, la vida también duele.
Hay quien hace de su vida un juego, y jugar una forma de vida. Da igual lo que haga, pero disfruta haciéndolo.
Hay quien arriesga porque sabe que perder es la mejor de las peores consecuencias.
Hay a quien la rutina le sabe a gloria, sobre todo para a los que se la arrebatan sin darles a elegir.


Y a tí, ¿Un segundo de felicidad te compensa meses de derrotas? 
Es como coger carrerilla para saltar a la nada. Sabes que te vas a pegar el hostión. De hecho estás seguro. Pero aunque el intento te haga ver cuan alto es el precipicio... ¿Quién quiere vivir sin conocer la sensación de volar? Eso no es vida. Al menos sin esos segundos sintiendo el vértigo de la velocidad.

Y antes de llegar al suelo, sabes que volaste. Lo sabes, aunque no lo crean.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

yo lo sé, volé, y da igual si toca estrellarse después. has volado, y sabes lo que se siente.
has conseguido hacerme sonreir esta noche, otra vez.

X dijo...

volar sin paracaidas, para sentir de verdad el sabor de la vida
X

Lamardestrellas dijo...

Cómo me gusta leerte, Elías. Estás lleno de vida.