Puede ser que se leyesen en la palma de mi mano en alguna lengua extraña que no era capaz de ver. Puede que dibujarlas en tus labios fuese un juego capaz de volver loco al mundo.
Cuándo menos lo imaginaba dos miedos se destaparon viendo pasar la noche minuto a minuto, alargando sus horas, acortándola con los ojos entornados. Una batalla de miradas a corta distancia, viendo amanecer.
¿Y qué es la vida sin arriesgar? Es vivir a medias, porque vivir exige algo más.
Cuándo menos lo esperabas la vida te hizo andar hacia un precipicio en el que quizás estaba yo para que saltaras, y así enseñarnos a volar.
Y ahora, justo ahora, vive, sonríe, disfruta el momento. Porque eres vida, eres hada, eres tu ilusión y tus ganas. Eres sonrisas. Y sí, también magia.
Y cada día me vuelves a hacer conducir sin saber dónde. Viajes a ninguna parte que acaban con destino entre tus labios. Aprendiendo cada curva de tu cuerpo con la punta de mis dedos. Un mapa sin guiones establecidos. Enredado entre tu pelo y perdido en tus ojos... porque te brillan y me deslumbran.
Y no me equivoco si digo que no hay mejor concierto que escucharte reír, ni mejor función que imaginarte desde unas escaleras echando tu cierre. Me pones el pelo de punta cuándo recuerdas y se te rasan los ojos. Me siento especial cuándo me das la mano para que entre a tu mundo más íntimo. Me ilusiona tener tantas ganas de que me presentes a quién siempre te acompaña.
Me provocas curiosas sonrisas cuándo me distancio unos centímetros de tí, nariz contra nariz, y guardo instantáneas de tus labios enseñándome qué es vivir y sonries, cuándo noto tus pupilas clavadas en mí.
Y si quieres, retomaremos esta batalla entre nuestras lenguas, siendo vencedores y sin ningún vencido. O quizás sí, quizás pierda ese al que llamamos miedo.
La vida es esto y está conmigo.
Y... por si no lo sabías me estás demostrando muchas cosas. Pero lo primero que me enseñaste es que eres valiente. Y yo, sólo Ruido.
Y no me equivoco si digo que no hay mejor concierto que escucharte reír, ni mejor función que imaginarte desde unas escaleras echando tu cierre. Me pones el pelo de punta cuándo recuerdas y se te rasan los ojos. Me siento especial cuándo me das la mano para que entre a tu mundo más íntimo. Me ilusiona tener tantas ganas de que me presentes a quién siempre te acompaña.
Me provocas curiosas sonrisas cuándo me distancio unos centímetros de tí, nariz contra nariz, y guardo instantáneas de tus labios enseñándome qué es vivir y sonries, cuándo noto tus pupilas clavadas en mí.
Y si quieres, retomaremos esta batalla entre nuestras lenguas, siendo vencedores y sin ningún vencido. O quizás sí, quizás pierda ese al que llamamos miedo.
La vida es esto y está conmigo.
Y... por si no lo sabías me estás demostrando muchas cosas. Pero lo primero que me enseñaste es que eres valiente. Y yo, sólo Ruido.
3 comentarios:
Parece que un hada te ha invadido el corazón...
Le pusiste manos al corazón y fue él el que tocó el teclado.
Un abrazo amigo
Sea cual sea la inspiración, ha de ser pura para escribir algo tan súmamente dulce.
Es un placer leerte, como siempre. Pero hoy, un poquito más =)
Te llevo siguiendo desde hace un par de semanas, me encanta como escribes. Describes sensaciones, sentimientos que yo sería incapaz de transmitir.
Saludos y ánimo, eres grande.
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